domingo, 14 de julio de 2013

Mi razón y mi fracaso

Hace un tiempo alguien me dijo "si escribes deberías tener un blog" y yo lo ingnoré. En ese entonces yo era una pequeña escritora y escribía solo para mi. Ahora eso a cambiado, quise entrar a un concurso de escritura creativa y fui rechazada. Ahora soy una escritora que intentó darse a conocer y fue rechazada que teme no poder escribir. 

El mayor problema de tener un blog es que no sabría que poner en el. Aún no lo sé. Pero me dijeron que lo cree, que escriba solo cosas que quiera escribir. Entonces, lo intentaré. Como no espero que nadie lea este blog, será como si siguiera escribiendo para mí. 

Así presento, a mi público inexistente, mi fracaso: el cuento corto por el que fui rechazada del dicho concurso:

Mi pequeño mundo da vueltas

El mundo da vueltas. Mi mundo da vueltas. Puedo sentirlo, soy la única persona que lo siente. Es mi mundo, mío y de nadie más, y está dando vueltas. Estoy segura de ello porque me mareo y no me marearía si no estuviera dando vueltas. Todo da vueltas aunque todo sea blanco.
No sé cómo llegué aquí, tampoco sé cuánto tiempo ha pasado. Un día desperté y estaba en este lugar. Sé que la razón por la que estoy aquí es por algo que hice, pero no sé qué exactamente. Solo sé que todas las noches sueño lo mismo, un carro que sale de la oscuridad a toda velocidad, un carro rojo o negro, ¿o ambos?, con música de alguna banda de rock de los ochenta a todo volumen, no puedo reconocer la canción pero siempre es la misma. En realidad, no estoy segura de que sea un sueño, solo sé que es así, el carro rompe la pared blanca y entra a mi cuarto, parece que me atropellará pero solo pasa enfrente mío, a veces pasa incluso a través de mi cuerpo. Me sorprende porque en mi mundo solo hay paz.
Pasan los días, pero solo puedo reconocerlos porque me canso y duermo. Todos los días son iguales, todas las noches son iguales, todos los momentos son iguales, pero mi mundo gira. Sé que gira, no estoy loca. Mi mundo es blanco, es vacío, es infinito, pero gira. Siempre gira, siempre lo ha hecho. Escucho música, y siento el viento en mi cara cuando el carro pasa junto a mí, veo los colores, escucho las voces. Pero mi mundo es blanco y vacío.
A veces dudo de que exista algo más que el blanco, un mundo más allá de las paredes. Las conozco desde hace mucho tiempo ya, me daría miedo salir a ese mundo, no quiero hacerlo. Pero tiene que existir algo más, porque lo recuerdo, un mundo más allá. Pero no lo sé. Normalmente me pregunto si existen otras personas, otros lugares, otros colores, otros sentimientos. Pero mi mundo es blanco y tranquilo y no hay nada más que paz.
Me gusta mi mundo, me agrada, pero tengo que admitir que siento curiosidad. Quiero romper las paredes y huir. Quiero ver si realmente existe algo más, quiero investigar, quiero conocer. Tal vez haya otras personas más allá de las paredes, tal vez haya algo más que el blanco, tal haya algo más que esta habitación fría. Tal vez no.
Tengo que admitir que tengo miedo. Tengo miedo de averiguarlo. No sabría qué hacer si realmente estoy sola, que hacer si no hay nada más. Luchar por romper las paredes y salir pero no hay nada que ver, no hay más colores, no hay más sentimientos, no hay más personas y no hay más lugares. Siempre existe la posibilidad de que todo el mundo sea así, que esto sea todo lo que existe, que no hay nada más y este es el inicio y el fin.
Pero luego recuerdo ese carro, el carro rojo y negro, la música, el viento, la realidad. Si realmente fuera un sueño, si realmente fuera un recuerdo, significaría que existe algo más, que hay un mundo lleno de colores y personas y sensaciones. Entonces tendría que diseñar un manera de salir, una forma de huir del blanco, una forma de huir de mi mundo.

Una vez más mi mundo da vueltas, muchas vueltas sin parar. Mi pequeño mundo blanco da vueltas. Yo no doy vueltas con él, por eso me mareo. Estoy muy mareada, muy cansada. En otro momento pensaré como huir, hasta entonces dormiré.


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